Reliegos - León


   Reliegos – León. 23 de octubre, jueves. Día dieciocho.

Las antiguas casas de adobe tienen bella factura, puede apreciarse incluso entonces, a la luz de las farolas y del amanecer, cuando salimos con José al camino. Un día me gustaría vivir en una casa de arcilla en un lugar solitario, en silencio, cerca del agua. Pero todavía no, algún día, habrá tiempo. ¿Tiene que ser en Polonia?

El camino por el que vamos es la continuación de la ruta de ayer, la que va a Mansilla de las Mulas. El sendero discurre a la izquierda de la carretera, separada del asfalto por una zanja. Hace fresco. Todos andamos por el asfalto, que nos permite avanzar más. Algunos coches vienen de frente, los de delante avisan a los siguientes: coche, coche; hay que tener cuidado. Nos dirigimos al oeste y el sol deslumbrante da directamente a los conductores, puede que no nos vean.

Una hora y media más tarde llegamos a Mansilla. Un viaducto, una palmera plagada de gorriones gorjeantes en el jardin de una casa. Voy detrás de Dominique, que se ha adelantado debajo del viaducto. En el cruce, una cábina justo en medio camino: la oportunidad la pintan calva. Son las diez y pico, un buen momento para tener una charla con los geógrafos. Como siempre, falla algo, tarjeta inválida, marco otra vez, tengo señal. Hace tiempo que tengo preparada mi entrada.
   - Instituto de Geografía de PAN4, dígame.
   - Hola muchacha, buenos días. ¿Qué tal la ciencia polaca? ¿Hasta dónde habéis llegado por los caminos de vuestros intelectos?
Tras un momento de silencio, una carcajada.
   - ¿Y tú hasta dónde has llegado?
Informo que pienso llegar a León, que estoy cruzando el pueblo de Mansilla de las Mulas, perdón, eso sería más bien una pequeña ciudad, estoy mucho bueno, un saludo a todos y tengo que colgar, puesto que mis amigos españoles se me escapan. “Pueblo”, “ciudad”, “mis amigos” repite la muchacha con gusto. Averiguo que todos siguen mi caminata con mucha atención, que me desean que resista, y que mis amigos polacos (la muchacha había pisado el territorio español con la mochila a cuestas, aunque no iba por Camino) esperan mi retorno.
   - En fin, ¡todos admiramos tu excepcional bravura y valentía! -termina.
¡Menos mal! Menos mal que apreciáis mi hazaña, mi valentía sobrehumana y mi resistenia heróica, porque si no volvería inmediatamente a Saint Jean Pied-de-Port para empezar de nuevo.

Embebido por la miel de los halagos continúo. Una calle estrecha y la pared de piedra de una iglesia a la derecha. Mis amigos españoles, y también Dominique, mi amiga francesa, están metidos en el bar al lado de la iglesia, los veo por la ventana. La mochila de Jaime está fuera, como siempre, ese color naranja chillón que te atrae desde lejos. Hay unos bancos frente al bar: una buena ocasión para descansar, para dejar que los pies respiren. Pasa José, el brasileño. Hola, Hola. Sigo con él.

Pasado el puente del río Esla seguimos por el sendero a la izquierda de la carretera, paralelo a los campos de maíz. 5 kilómetros más lejos, Villamoros de Mansilla, llevaremos unos 11 km. desde Reliegos. Me siento apoyado en la pared de una casa (Buen Camino, José, eres más fuerte que yo), y como pan y unos frankfurts asquerosos. Pasa Dominique, luego Marco Antonio. Cuando me levanto todavía le veo en el puente sobre la afluencia del río Moro en el río Porma. El Camino sigue ahora por el reborde asfaltado, pasando por Puente de Villarente, y después del pueblo se desvía a la derecha. La etapa es aburrida, cansina, lo único bueno es que es más corta que las anteriores. 2 kilómetros más tarde -en Arcahueja-, me adelantan Catherine y Myriam. Estoy flojo, acuso las dos últimas etapas, especialmente la de ayer. Media hora más tarde, una subida fuerte pero bastante corta antes de llegar a Val de la Fuente. Tengo que descansar, apoyado en el bastón, a mitad de la cuesta. No es fácil.

En la aldea, en un banco al lado del camino, descansan Dominique, Catherine y Myriam. Jaime está en el bar. Hay que girar a la izquierda, no está lejos, me informa Dominique. En el bar, Jaime y Marco Antonio comen tortilla y la complementan con un Cola cao.
   - ¿Buena tortilla?
   - Sí, buena.
   - ¿Cola Cao bueno?
   - Sí.
Bueno, entonces, señor, una tortilla y un cola cao. Más una caña, por favor.

En un rincón de la sala se alimenta un japonés gigantesco, enorme como una montaña, peregrino. Es la primera vez que lo veo. Demasiado delgado para practicar sumo, pero puede que sea un judoca peso pesado, en su cuerpo enorme hay fuerza y elasticidad. Podría enfrentarme a él en una lucha entre iguales, durante un tiempo, hasta que me pillara.

Jaime llama mi atención sobre la cerveza que tomo: es la primera vez que no es San Miguel, predominante en todos los bares de la ruta. Aquí, excepcionalmente, sirven cerveza gallega, es más, de La Coruña.
   - ¿Buena cerveza, Wodek?
¡No vas a quedarte sin escuchar una alabanza de la cerveza de tu ciudad natal!, ¿cómo podría no hacerlo, Jaime?
   - ¿Vamos?
   - Sí.

Hace un día tranquilo, sin bochorno. Es la una y pico, queda poco para León y andamos sin prisa, poco a poco alcanzamos el alto de Portillo, desde donde empezaremos a descender. Pregunto por los ingredientes de una tortilla. Patatas, cebolla, huevos, enumera Jaime. Sé que significan las dos primeras palabras, entonces la tercera significará huevos, pero no la entiendo. A ver cómo me lo explicas, Jaime.
   - ¿Qué es “huevos”?
   - Cu-cu-cu-cuc– responde Jaime
   - ¿Qué? ¿Cu cu cu cu? ¿Un cuco?
   - ¡No, una gallina!-¿Qué es “gallina”?
Jaime se pone en cuclillas con las piernas separadas, aprieta los codos, mueve las manos, cacarea e indica con el dedo el suelo: un objeto imaginario ha caido debajo de él.
   - Oh, shit -concluyo.
   - ¡No shit! -protesta Jaime, desesperado.
Me gustaría ser un hombre de cara impasible, pero no he progresado lejos mucho en mis prácticas. Jaime se da cuenta de que me estoy burlando y parados en medio del camino, no podemos evitar la risa. -cu cu cu- pienso. Así que es como cacarean las gallinas españolas. No se entenderían con las nuestras5.
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4PAN- Polska Akademia Nauk, Academia Polaca de las Ciencias
5El autor se equivoca: en Espana las gallinas hacen co-co-co-coc, por lo tanto se entenderían con las gallinas polacas. Conservamos la transcripción del autor..

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